
El trabajo que viene realizando el grupo de teatro, parte de la adaptación del texto y de la música que a finales de los setenta hicieron los españoles Jaime Azpilicueta y Nacho Artime.
Un aspecto al que le han dado suma importancia es adaptar la estética de la obra a los nuevos tiempos, introduciendo elementos que sean reconocidos por el gran público y que por tanto sea fácil identificarse con ellos.
De ésta manera es fácil descubrir a Jesús como miembro de un grupo de jóvenes idealistas agrupados a modo de tribu urbana, ejerciendo desde un primer momento un claro liderazgo sobre la misma. Se muestra la faceta más humana de Jesús y una evolución que lleva a acentuar en los últimos momentos de su vida la parte más espiritual o mística del personaje.
Los “colegas” de Jesús son ante todo incondicionales que confían ciegamente en el mensaje de paz y amor que predica su líder. Un mundo más justo y más solidario.
Sólo Judas se da cuenta que no se puede ir contra corriente atemorizando a quien tiene el poder con equívocas “revoluciones”. Ese conflicto le llevará constantemente a enfrentarse con Jesús y a denunciar la incoherencia de sus acciones, siendo consciente en sus últimos momentos que no ha sido más que un instrumento al servicio de la mayor grandeza de su maestro.
La obra está marcada por el ritmo de las escenas y por el colorido y movimiento de los diferentes personajes: apóstoles, sacerdotes, mercaderes, leprosos, soldados, gentes del pueblo, todos ellos forman parte del universo que rodea a Jesús y que determina el contenido y la estética de las escenas.
La música en directo imprime una gran fuerza a la obra que junto a la magia de la luz, permite crear diferentes espacios escénicos que hace innecesario una compleja escenografía. La versatilidad de las estructuras modulares que se van a utilizar permite además recrear diferentes situaciones, dándole un efecto diferenciador a las mismas.
El vestuario, siguiendo el espíritu libertario al que hemos hecho referencia, responde a una visión moderna y cosmopolita del mundo, que permite que la mayor parte de los personajes se presenten con ropa cómoda y desenfadada. Sólo los que tienen una significación especial se les viste remarcando la simbología que representan.